Triatleta Pileño: 2014

miércoles, 5 de noviembre de 2014

DX2 Olímpico No Drafting Mazagón

Cierre de la temporada deportiva con este precioso triatlón olímpico, el único tri que he hecho este año. Lo primero de todo es felicitar a la organización. Una prueba de sobresaliente a nivel organizativo: boxes, precios, guardarropas, avituallamientos, circuitos, cierre al tráfico… todo de sobresaliente, así que enhorabuena a DX2, en particular a nuestro compañero Ricardo Cabrera del Camaleón.

Entrando ya en materia, me fui a Mazagón el día antes, quedándome en el hotel colaborador del evento, Solvasa Mazagón. Todo muy bien, incluso los ascensores tenían la medida justa para que entrara la bicicleta. Cené pasta con queso antes de preparar todo el material e irme a dormir. Me desperté varias veces esa noche, seguramente por los nervios. Mi oportuno resfriado contraído dos días antes tampoco ayudaba. A las 6:30 me levanto y me voy al buffet del hotel a desayunar. Aparece la tentación de comer huevos fritos, bacon y salchichas, pero ni tenía demasiada hambre tan temprano, ni es recomendable hacer experimentos gastronómicos los días de carrera. Así que cereales con leche, tostada con mantequilla y zumo de naranja, y a por el material.

La habitación del hotel


Pensé en irme al box en la bicicleta, pero al salir del hotel un triatleta me ofreció llevarme en su coche. Era Fran, camaleón al que no conocía aún. Me estuvo contando anécdotas por el camino hasta que llegamos al box, donde conocí a Jesús y Álex. Fue un placer compartir previa y post-carrera con estos cracks. Dejamos todo en el guardarropa, y al agua a calentar.

En triatlón, el traje de neopreno está prohibido, permitido u obligado según la temperatura del agua. En esta tabla se entenderá mejor:

Temperatura del agua
Por debajo de 14 grados
14-18 grados
18-22 grados
Por encima de 22 grados
Reglamento neopreno
Se suspende la natación
Obligatorio
Opcional
Prohibido


Bueno, pues a 1 de noviembre, a las 9 de la mañana, ¡se estuvo decidiendo hasta última hora si el neopreno se permitía o no! Esto quiere decir que el agua estaba cerca de los 22 grados. Finalmente se permitió (estrené por fin en competición mi Orca TRN Thermo), pero hubo gente que nadó sin neopreno y no hacía nada de frío.

Deseé suerte a Jesús y Álex, y salí en la parte trasera del pelotón. No quería verme forzado desde el inicio. La natación no tiene mucha más historia, salí del agua en 26 minutos, por lo que probablemente eran menos de 1500 metros (unos 1200-1300). Me quito el neopreno y a por la bici. Entre el neopreno, el casco, calcetines, guantes…y los metros que separaban la salida del agua del box, que eran de arena y cuesta arriba, tardé casi 5 minutos en la T1. Pero bueno, eso me importaba poco. Salgo con la bici, y sobre el primer km, alguien me dice “ponte a rueda, chulo”. No recuerdo si tenía dorsal y era competidor, o simplemente era un ciclista que pasaba por allí. El caso es que le dije que no.

Y aquí entro en el clásico debate drafting-no drafting. Mi punto de vista es que no estoy a favor ni de uno, ni de otro, simplemente son dos modalidades distintas dentro de nuestro deporte, y que en mi opinión pueden convivir sin ningún problema. Ahora bien, si te apuntas a una prueba sin drafting, no hagas drafting. Si quieres hacerlo, apúntate a una prueba con drafting. Es tan simple como eso. Apuntarse y acabar como finisher de una prueba sin drafting yendo a rueda, no es más que engañarte a ti mismo. Por supuesto, no se puede controlar al 100% y al final queda aquello de “allá cada cual con su conciencia”.

Fui muy cómodo en el segmento de bicicleta, me adelantaban algunos (principalmente participantes de la prueba de media distancia), pero también adelantaba a otros. Me veía dentro de ritmo, iba bien acoplado, y finalmente saqué una media de algo más de 29km/h, que raras veces he sacado cuando entreno solo, y que está 1km/h por encima de los 28 que hice cuando vine a reconocer el circuito dos semanas antes. Con este dato, salgo a correr bastante animado. Tanto, que empiezo a alejarme de mi puesto en el box y me doy cuenta de que llevo los guantes de la bici puestos. Empezaba a pegar el sol y merecía la pena volver unos metros atrás a soltarlos.

En la carrera a pie fue donde la magnitud y distancia de la prueba me pasó factura. Empecé a correr a 6 el kilómetro, pensando nada más en terminar, y con muchísimo respeto ya que, aunque parezca mentira, la última vez que corrí más de 10km seguidos fue en la media maratón de los Palacios, hace casi un año. Eran dos vueltas de 5 km, y otro km más hasta meta, aproximadamente. Empezó a dolerme todo pero terminé la primera vuelta sin parar para nada. Decidí parar en el primer avituallamiento de la segunda vuelta aprox. Caminé unos metros para tomar agua y un gel, recuperar la respiración, y me puse como objetivo llegar de allí al final sin parar.

La foto post-carrera


No lo conseguí, pero sí acabé en menos de 3 horas de tiempo final, y sólo paré un par de veces más de allí a meta. Como nota muy positiva, después de los 11km no había ni rastro de ampollas en mis pies, así que espero seguir esta progresión y poder encontrar continuidad en mis entrenamientos.


En resumen, un cierre de temporada muy satisfactorio, ya que la prueba fue brillante por su organización. Contento también de compartir previa y post-carrera con compañeros del club, e ir conociéndoles poco a poco, y pensando ya en 2015.

sábado, 11 de octubre de 2014

Vuelta a la carga

Tras no poder ir a Posadas por determinadas circunstancias (que se resumen en “estar pelao de tiempo y dinero por la boda”), pude al menos despedir deportivamente hablando mi soltería con buen sabor de boca. Practiqué los tres deportes del triatlón en actividades de grupo.


El 15 de agosto participé en la etapa anual Matalascañas-Sanlúcar de Barrameda-Matalascañas, que se recorre por la orilla, echando una buenísima mañana en compañía de mi padre, como siempre, además de Manolo y Fco. José Cuesta, el “mixto”, Rafael Díaz, y muchos más compañeros. Sufrí al final, igual que hace tres años, pero es una etapa muy, muy bonita que se disfruta bastante.








Posteriormente, 10 días antes de casarme, pude asistir a un entrenamiento en el río con algunos camaleones. Es un auténtico placer haber conocido a algunos miembros más de este magnífico grupo deportivo y humano, así como haber podido hacer 2.000 metros en el río Guadalquivir. Al salir del agua, fuimos a correr un rato también.

Ahora vuelvo a la carga (volví el día 1 con una buena etapa de BTT de 60km con mi padre), tras cuatro semanas de parón en la que lo más parecido al deporte que he hecho ha sido patearme París (que no es poco). Mi estado de forma como es de suponer no es bueno, pero voy a darlo todo para poder participar en una prueba en la que llevo meses inscrito: el DX2 Olímpico sin drafting Mazagón-Palos.

Estoy lejos del punto de forma de cuando hice el olímpico de Málaga el año pasado, pero quiero intentarlo por varios motivos:

- Quiero probar un segmento ciclista sin drafting, porque eso es lo que me espera en distancias más largas.

- Quiero probar un segmento de natación con neopreno. Todavía no he podido estrenarlo en competición desde que Eli me lo regalara por mi cumpleaños, y el 1 de noviembre es bastante probable que sea no sólo permitido, sino obligatorio.

Si no lo hago, este sería el primer año desde 2009 en el que no hago ningún triatlón. Ha sido un año complicado en este sentido, porque he tenido que dedicarle mucho tiempo a organizar la boda (que por cierto, no puedo estar más feliz de cómo ha ido todo ni del pedazo de mujer con la que me he casado).

Así que en ello estamos. A finales de enero me gustaría también intentar la media maratón de la Cartuja. Sé que para ello tengo que correr mucho, mucho de aquí a entonces, pero he de intentarlo si quiero tener alguna garantía para mi siguiente reto: la media distancia.


Por último, he estado pensando muy seriamente en adquirir una bicicleta de triatlón, porque vi la Canyon Speedmax AL 8.0, montada en Shimano 105, a un precio no sólo barato, sino directamente de ganga y oportunidad perdida si no la compraba (acabo de ver en la web que ya ofertan la de esta temporada, al precio original, la del año pasado estaba rebajada 300€). Sin embargo, el cuadro es de aluminio normalito, tampoco me sobra el dinero y además estoy muy contento con mi bicicleta actual de carretera. Así que si hago un triatlón de media distancia en 2015 (espero que sea posible), mi Goka será mi compañera de viaje.

viernes, 1 de agosto de 2014

III Acuatlón Velá de Triana - memorial Íñigo Vallejo


Segundo acuatlón del año, esta vez con Miguel, que está por España este mes de julio, y primer acuatlón en formato “estándar” (pues el de relevos de Rota tiene un formato distinto): correr, nadar y correr de nuevo.

El circuito de carrera a pie iba en paralelo al Guadalquivir, saliendo del puente de Triana (o puente Isabel II), en dirección sur por la calle Pureza (paralela a la calle Betis), y vuelta por la propia calle Betis. Tendría unos 1.100 metros a los que había que dar dos vueltas en cada sector, más luego la distancia hasta llegar al box, que completaba los 2.500m.

Miguel y yo nos aseguramos de tener todo el material a punto y, como calentamiento, dimos una vuelta al circuito de carrera a pie (sin saber que era por ahí exactamente). Antes de la salida vi a varios camaleones, entre ellos Lorenzo, el cual se presenta y me desea suerte.


Se da la salida y Miguel y yo decidimos hacer juntos esta primera parte. Comenzamos sin ir a tope, y al kilómetro empezamos a sentirnos mejor, siendo la segunda vuelta de este primer sector más rápida que la primera. Llegamos a la T1 juntos, transición rapidísima, y de cabeza al agua a nadar.

600 metros para los no federados (corrí en no federados porque Miguel no podía correr en federados), una distancia que se puede nadar casi a fondo. Me centré en no perder a Miguel de vista, y le mantuve el ritmo durante toda la natación, todo un reto para mí (luego para hundirme en la miseria me dijo que había ido rascándose la barriga…¬¬), y salimos juntos a la T2. Decidimos correr juntos la primera vuelta de la segunda carrera a pie también, aunque ahora íbamos algo más lentos por el cansancio de la primera parte.

Al comenzar la segunda vuelta, le digo a Miguel “al girar te vas a ir dejándome tirado, Y LO SABES”. Así fue, pegó un tirón increíble al que yo no me vi con fuerzas para reaccionar. Yo también aumenté un poco el ritmo en esos últimos 700 metros hasta la meta.

Llego a meta (atragantándome por la estupidez de intentar beber agua cuando me quedaban menos de 100 metros xD), y paro el crono en 37’49’’. Una prueba corta y con un formato muy divertido, que espero repetir en años sucesivos.

La clasificación final arroja unos ritmos de 5’06’’ y 5’21’’ respectivamente en las dos carreras a pie. Bastante satisfecho, y sin rastro de ampollas (hay que decir también que era poca distancia). Pero lo que más me sorprendió fue mi sector de natación. En una carrera en la que mi puesto fue el 89 de 121, hice el 54º mejor tiempo en la natación, siendo claramente mi mejor sector en comparación con los demás competidores, desde mitad del año pasado.

Ahora el siguiente reto, si todo va bien, es volver a Posadas, al Califas de Hierro, a intentar mejorar mi tiempo del año pasado (1h32’). En teoría nado mejor, pero mis sectores de bicicleta y a pie son una incógnita y dependerán de lo que pueda entrenar en este mes que falta hasta la prueba. Aún así, debería ser capaz de superar el ritmo de 5’44’’ que llevé el año pasado en carrera a pie.

lunes, 7 de julio de 2014

III Acuatlón por relevos Villa de Rota

Ayer debuté en un acuatlón, y lo hice en Rota en la prueba por relevos. Lo propuse y tres compañeros de mi club se animaron a correr conmigo.

Estábamos en Jerez y la noche antes fue mala, no sé si por los nervios o por la mezcla de comidas del día anterior. Nos levantamos temprano y a las 9 y poco me veo con mis compañeros, a los que aún no conocía en persona: Jesús, Carlos y Ale. Salíamos por este mismo orden, conmigo intercalado en tercera posición. Cada uno de nosotros tenía que hacer 500m nadando y 2km corriendo antes de dar el relevo al siguiente compañero.

En la recogida de dorsales, y al ir a dejar el material en el box, me doy cuenta de que había olvidado algo (SIEMPRE se olvida algo del material): la cinta portadorsal. Me confié al no tener que llevar el material más aparatoso, el de la bici, y no cogí la cinta. Por suerte Jesús y Carlos tenían y pudimos correr los cuatro con las dos cintas.

Sale Jesús, que nos contó que tenía algunas molestias en el pie tras haber salido a correr el día antes. Luego iba Carlos, y entonces entré en el agua a calentar. A pesar de ser un día más bien fresco, a las 10:30 que eran el agua estaba bastante buena. Me voy a la cinta donde se daban los relevos y cuando llega Carlos salgo a correr hacia el agua. Me noto rápido nadando, pero hasta que no miro el crono no miro cómo iba realmente: ¡¡8’06’’ en 500m!! Mis tiempos de entrenamientos en esta distancia suelen ser de entre 9 y 10 minutos, así que pienso “o no eran 500m, o la corriente ha ayudado demasiado y ni me he enterado”. Luego Ale me confirmaría con su Garmin que sí eran 500m e incluso algunos más. Conclusión: la corriente a favor en el nado lateral, y el haber nadado al 100% (en un triatlón no lo suelo hacer porque es una prueba más larga y voy reservando), habían sido las causas del tiempo marcado.

Transición. Me cuesta un poco ponerme los calcetines con los pies mojados, pero no quería correr sin calcetines con las plantillas. Buen detalle de la organización poner un barreño con agua para meter los pies y quitar la arena. Carlos estaba allí tranquilizándome con el tema de los calcetines. Cuando me quiero dar cuenta, me hago un lío y salgo con el dorsal de mi compañero Ale, que tenía que competir después que yo. Pensé en volverme, pero llevaba ya 200m y no iba a retrasar al equipo así. Luego daría explicaciones.

Hago los 2 km “a carajo sacao”, y al llegar el personal de la prueba ya sabía que me había equivocado de dorsal, y me impidieron el paso a la zona de meta, por si pretendía seguir por allí y hacer trampa. Dije en voz alta que me había equivocado de dorsal, giré y di el relevo a Ale, e inmediatamente me fui al box a devolver el dorsal de Ale a su sitio para que pudiera usarlo. Calculando los parciales, hice la carrera a pie en 8’38’’, lo que da un ritmo de 4’19’’ el km. De nuevo ritmos impensables para mí, fruto de correr sin pensar al ser tan poca distancia.

Unos minutos después entró Ale en meta, marcando un tiempo total de 1h10’18’’. Puesto 28 de 36 clasificados. Hay gente que corre a lo bestia por ahí. Ganó el equipo del gran Samer Ali-Saad.



Para mí ha sido una prueba divertida y diferente, por dos razones fundamentales: es por equipos, lo cual siempre da un plus en forma de compañerismo y apoyo, además de haberme permitido a conocer a gente del club que no conocía, y además es una prueba realmente corta, por lo que en vez de correr “con la calculadora” y reservando fuerzas como suelo hacer, he corrido sin pensar, dando como resultado ritmos más altos que los habituales.

Espero repetir experiencia en años sucesivos. Un abrazo a todos.

PD: Cada día me gusta más la equipación del club. ¡Anda que pasamos desapercibidos!

sábado, 28 de junio de 2014

Tough Mudder UK (English Version)

When I told my friends I was going to be crazy enough to get married (I'm just kidding, Eli), Miguel, who's been living in Glasgow (Scotland) since September, told me to do the 'Edinburgh Half Marathon' together. Nevertheless, after a while he changed his mind and proposed me to do the challenge that names this post, if we want to translate the name into a few words we could say something like 'having mud up to every single cavity in your body being mental and paying for it'.


For those who don't know what it is, it's basically a race of about 12 miles, with obstacles or 'challenges' in between every mile (although it wasn't exactly every mile and the distances differed a lot). During the race I kept telling him that the 'stag party prank' couldn't have been more accurate.


Miguel and me teamed-up with his trampoline team mates. It is not what we would call a race itself, meaning that the time is not that important, but it is more about overpassing or trying to overpass as many obstacles as possible.


All of us in the start line


We went to the start line, and a few meters after we saw the first wall we had to climb (not very high), the mud made its first appearance. Right in front of that wall was the real Start Line. Before we started, the speaker shouted a few cheering statements (I couldn't understand a few of them though). Once there, we were alternating the jogging and the power-walking. And this is the list of the obstacles we had:


'Kiss of mud': Crawl like you would in the army under barbed wires, that stop you from rising your body. Done!


'Glory blades': 8 feet walls inclined towards the mudder. Done!


'Just the tip': It was about crossing a vertical wall where you only had a wee space to place your fingers. If you were to fall, water and mud was waiting for you. There was also some parts where you could put the feet to help yourself. Done!


'Balls to the walls': Climb a 12 feet wall with the help of a rope cover in mud, and going back down on the other side. Done!


Super-Caley team, after the first obstacles


'Arctic enema': Dive into a little pool of muddy VERY cold water. I don't know what was the exact temperature (there was ice there, so VERY much), but as soon as I went in I couldn't breath so I had to leave. It was about going under a wall in the middle of the pool that forced you to go in with your head. Not done :(


'Walk the Plank': Jump from a 13 feet high platform. There were a few meters of swimming afterwards. Done!


'Mud Mile': The mud mile started with a part where on every step your feet sank up to the knees. Lots of people lost there shoes pulling them out of the mud (I was one of them and I had to bury my arm up to my elbow to get it back). After that there was a part less extreme but very hard to run in. There were parts where you had to go up and down slopes followed by muddy water. Done!




'Electric eel': Crawl, the same way we did in 'kiss the mud' trying not to touch the electrified wires hanging very close to your back. I had a shock but it wasn't that bad. Done!


'Hanging tough': The challenge with the lowest success rate (30%). Swing like a monkey between rings hanging separated 5 feet one to the other. Not precisely clean water was waiting for you if you failed. Didn't even try. Shame on me :(


'Cage Crawl': 20 meters of a cage with just a few inches to breath over your head and the rest of the body under the water. Ease obstacle unless you are afraid of small spaces. Done!


'Berlin Walls': 12 feet high walls where there was nothing to hang onto. Most of the participants required help from the others, teamwork here is necessary. Done!


Berlin Walls


'Island Hopping': Floating platforms in the water separated by 5 feet-ish. Under them then there was water you could cross walking. I actually did it like this as I fell in the second one. Not done :(



Clare crossing the platforms




Pamela, trying not to fall down


'Carry a hero': A mile where you had to carry on your back/shoulders one of your team mates, with a swap half way through. Mi partner, as you can guess, was Miguel (who was very happy that I lost weight in the last few months). Done!


'Boa constrictor': Tubes where crawling was very hard and there was mud and water all the way through them. Done!


'Everest': One of the most challenging obstacles. You sprint right before you start the slope that inclines to finish almost vertical, and you hope for someone to be up there and help you reach up. It's impossible to make it without any help unless you can do a pull up without any place to help you and after almost 4 hours competing. After reaching up Miguel and me stayed up there for a while being that helping hand for others. Done!


'Electroshock therapy': The last obstacle before the finish line, the one that I feared the most and probably the easiest one. Small distance you have to cross running/walking over the mud (what a surprise), with hanging electrified wires around the knees length. None of them touched me. Done!






Finish line! 'I did it!'. When we cross they gave us the headband, a ginger cyder and something to eat. After that the photo to remember it forever. As something curious, the shoes that I brought were already quite broken before even starting and I left them there after I saw how much mud there was in them. There were hundreds of them abandon in the car park, it wasn't just me who thought the same thing.




Very funny race, I'm so glad I did it, and also something completely different of what I usually do. Great experience.

viernes, 27 de junio de 2014

Tough Mudder 2014

Cuando comuniqué lo de que iba a cometer la locura de casarme este año (es broma Eli), Miguel, que lleva desde octubre viviendo en Glasgow, Escocia, me comentó como “despedida de soltero alternativa”, ya que no iba a estar en España, hacer la media maratón de Edimburgo. Sin embargo, luego rectificó y me propuso hacer la prueba que da el título a esta entrada, cuya traducción al castellano según él mismo es “ponerte de fango hasta el culo haciendo el borrico y pagando”. Una traducción más estándar o clásica podría ser “Desafío en el Barro”.

Bueno, pues se trató de una carrera de unas 12 millas (algo menos de 20km), con obstáculos o “gymcanas” intercaladas cada cierta distancia (en teoría cada milla, pero la separación entre obstáculos no era siempre la misma). Durante la carrera le estuve comentando que había estado muy acertado eligiendo la "putada al novio" de rigor.

Participamos en la carrera Miguel y yo junto a varios compañeros de su equipo de cama elástica/trampoline. No es una carrera propiamente dicha, en el sentido de que el tiempo no importa mucho, sino más bien el superar o intentar superar el mayor número de obstáculos posible.

Nos vamos a la salida, y unos metros más adelante vemos el primer muro que había que subir (no muy alto), y comenzar ya a llenarse de barro. Delante de ese muro estaba el verdadero arco de salida. Antes de comenzar, el speaker comenzó a gritar frases alentadoras y de ánimo (muchas de las cuales no entendí, por supuesto). Una vez allí, comenzamos a trotar. Durante el camino, alternamos el trote con la caminata. Estos son los obstáculos que nos tocó afrontar en esta edición:

La salida

“Kiss of mud”: como su nombre indica, “besar el barro”. Arrastrarse en plan comando debajo de alambres de púas que impiden que te eleves demasiado. Conseguido.


Un participante "besando el barro"


“Glory blades”: muros de 2,5m de altura inclinados hacia el corredor. Conseguido.

“Just the tip”: Se trataba de atravesar un tramo con paredes laterales en las que sólo te podías enganchar de un saliente o bordillo con los dedos. Si te caías, debajo había agua con barro. Aunque hay que decir que además había tramos de soportes para apoyar los pies. Conseguido.



“Balls to the wall”: subir un muro de 3,5m ayudándote de una cuerda embarrada, y bajarlo una vez arriba. Conseguido.



El equipo, una vez realizadas las dos o tres primeras pruebas.



“Arctic enema”: meterse en una mini piscina de agua embarrada y muy fría. No sé a qué temperatura estaba, pero al entrar hasta el pecho se me cortó la respiración y no pude completarla. Había que bucear bajo un tablón de madera con neumáticos. No conseguido.

"Arctic Enema"



“Electric eel”: arrastrarse “en plan comando” de nuevo, por un suelo de barro y agua a unos 10cm de profundidad, intentando no tocar los cables eléctricos que tenías a tu espalda. Me llevé un chispazo, pero bien. Conseguido.



“Mud mile”: la milla de barro comenzaba con un tramo en el que al pisar te hundías hasta las rodillas. Mucha gente perdía las zapatillas al tirar de la pierna (me llegó a pasar y tuve que meter el brazo en el barro hasta el codo). Luego seguía otro tramo no tan extremo pero en el que seguía siendo difícil correr. Aquí incluiría también los tramos en los que había que cruzar montículos de barro seguidos de agua embarrada. Conseguido.

Servidor, cruzando la milla de barro



“Hangin’ Tough”: el obstáculo con menor porcentaje de éxito (30%). Swing al estilo Tarzán a través de una serie de anillas colgantes separadas por entre 1 y 2 metros de distancia. Debajo, agua embarrada. Cuando vi a Miguel, más fuerte que yo, caer, decliné intentarlo. No conseguido.


“Cage Crawl”: 20 metros de jaula con sólo unos centímetros para respirar sobre la cabeza, y el resto sumergido en el agua. Obstáculo fácil, salvo que tengas miedo a los espacios pequeños/cerrados. Conseguido.


“Berlin Walls”: Varios muros de unos 3,5m de altura a los que había que subir sin que hubiera nada donde engancharte. La mayoría de los participantes requerimos ayuda de otros participantes, el trabajo de equipo era fundamental. Conseguido.


“Island Hopping”: Típica prueba de plataformas flotantes separadas por entre 1 y 1,5m. Debajo, agua a poca profundidad. Crucé el río caminando en el agua ya que me caí en la segunda plataforma. No conseguido.


Miguel, cruzando las plataformas

“Walk the plank”: Salto desde una plataforma de unos 4 metros a la que había que escalar previamente. Después, unos metros de nado para salir y volver al barro. Conseguido.


Miguel al fondo

“Carry a hero”: Un tramo en el que había que llevar a un participante a cuestas, para luego intercambiar y ser llevados. Mi compañero, cómo no, fue Miguel (que se alegrará de que yo haya perdido unos kilos los últimos meses). Conseguido.

“Boa constrictor”: Tubos en los que había que agazaparse y cruzar por barro o agua que encontrabas en el suelo. Conseguido.


“Everest”: Una de las pruebas más desafiantes. Coges carrerilla, e intentas subir una rampa cuya pendiente empieza a crecer hasta terminar casi vertical, y esperas a que alguien que haya subido te tienda una mano. Imposible conseguir sin ayuda, a menos que seas tipo “ropero empotrado” y puedas engancharte y hacer una dominada sin apoyo. Tras subir Miguel y yo ayudamos a unos pocos participantes. Conseguido.


“Electroshock therapy”: La última prueba antes de la meta, una de las que más temía y sin embargo la pasé fácilmente. Un tramo en el que hay que caminar/correr sobre barro, con cables a la altura de las rodillas dándote calambrazos. Conseguí esquivarlos todos. Conseguido.



¡Meta! “I did it!!” Entramos en meta y nos dieron bebida y barritas para recuperar. Luego, la foto para la posteridad, con todo el equipo en la meta. Como curiosidad, las zapatillas que me llevé ya estaban bastante reventadas antes de la carrera y las dejé allí al ver cómo estaban de barro. No es raro, ya que vi cientos de pares de zapatillas abandonadas tras las prueba.




Una carrera divertida, que me alegro de haber hecho, y también diferente de lo que suelo hacer. Una buena experiencia.

jueves, 17 de abril de 2014

Replanteándome cosas



Llevo ya 116 días sin escribir en el blog. O eso me dijo Miguel el otro día, a lo que yo le dije que estaba desmotivado. Lo cierto es que estoy bastante desmotivado por el tema carrera a pie. El duatlón de Sevilla es una muestra de ello. Hice la primera parte a 5’23’’, en la bici un tiempo decente de 39’09’’, y la segunda parte de la carrera a pie a 5’30’’. Tiempo final incluyendo transiciones, 1h23’42’’. Hasta ahí todo normal. Lo que me fastidia es que esos tiempos de carrera a pie incluyen paradas causadas, una vez más, por las ampollas. Haber hecho esos tiempos yendo casi la mitad del tiempo andando me hace pensar que quizás estaba para rodar cerca de los 5min/km.


La cosa ha llegado hasta tal punto, que he intentado zapatillas de pronación, plantillas en una ortopedia, y hasta la solución que me propuso Edu del Camaleón durante la salida al Ronquillo: calcetines anti-ampollas (calcetines para travesías largas a pie), con aceite en el pie como lubricante para evitarlas.


Nada de esto ha funcionado hasta ahora, y mi estado actual es: “incapaz de correr más de 5 km sin que aparezca una ampolla”. No sé a qué se deberá, ni por qué ha aparecido el problema a mitad del año pasado si hasta entonces nunca me había pasado nada parecido. Sólo se me ocurre un empeoramiento brutal de la técnica de carrera, ya que el cuerpo tiende a “acomodarse”. Las fotos de las carreras son las que me llevan a pensar en esta posibilidad. Me ves corriendo a 5’00’’ y por la posición parece que voy a trote cochinero.


El caso es que hasta que encuentre una solución creo que voy a dejar totalmente de correr. Cada vez me apetece menos, ya que sé que voy a sufrir cuando lleve menos de media hora de camino. Así que con mucha rabia voy a descartar el triatlón de Sevilla del 18 de mayo, porque no quiero que me salgan unos sectores de natación y ciclismo cojonudos y luego cargarme el tiempo final, y con ello mi impresión final de la carrera, por pasarme la carrera a pie agonizando con las ampollas. Además he visto una marcha cicloturista BTT en Guillena gratuita para el mismo día.

Es una lástima que no haya una competición “combinada” que no implique correr. Existe el acuatlón (natación+atletismo) y el duatlón (atletismo+ciclismo), pero no la combinación que falta.